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Causas de causales

Aunque parezca redundante la titulación aquí expuesta, realmente no lo es, como se podrá apreciar más adelante, por lo que se expone a continuación.

Según dicen lo que saben mucho, “no hay efecto sin causa”, algo que más bien se reporta como una especie de “axioma”, por requerir de muy poca demostración. Aunque quizás muchas personas osen no admitirlo.   detrás de todo en este mundo, con rarísimas excepciones, siempre hay algún motivo que subyace; que puede corresponder al presente, o al pasado, corrientes de vida actual, o ya cursadas

Asociando el contenido de la referida frase, con la temática de última, no solo en Dominicana, sino también en algunos otros países de la órbita mundial: la legalización del aborto, se pueden hacer inferencias importantes, que provocan el estar o no de acuerdo con el que se adopte la misma, sin importar las causales de la última existencia terrenal que se esgrimen, en pos   lograr su aceptación social generalizada.

Una pregunta procedente en torno al tema sería, ¿por qué esas causales que se alegan con relación a segar existencias humanas en sus inicios, por parte de las féminas, con el concurso médico requerido, se dan en algunas mujeres, y en otra no?

En el caso específico de Dominicana, es un asunto que ha estado sobre el tapete varias veces, y que de nuevo vuelve a colocarse; que se pone de moda por un tempo, como los cantos pegajosos populares. En este caso específico, por circunstancias claras de orden político, entre ellas, el desviar la atención hacia los principales problemas nacionales, dentro de los cuales es obvio, no está esa cuestión del aborto.

Sin embargo, pese a las presiones sectoriales, tanto nacionales como extranjeras, que se advierten a ese respecto entre nosotros desde hace tiempo, no se ha logrado consenso para su aprobación por parte del Congreso de la República, y que, a su vez, este la introduzca en la modificación del proyecto al Código Procesar Penal vigente, en procura constante aquí, a los fines de que este sea adecuado a los nuevos tiempos, en términos judiciales.

No ha habido acuerdo entre ese primer Poder del Estado nuestro, el Ejecutivo, las iglesias, tanto católica, como las protestantes; las entidades sociales dentro del “solar” que vienen opinando en ese tenor, con principalía las defensoras del feminismo moderno a ultranza, bajo los lineamientos de la nueva corriente de pensamiento inherente, liberación femenina; y, por supuesto, los representantes de los injerencistas extranjeros, que siempre están presentes.

Amén de eso, están los ingredientes que aportan algunas instituciones internacionales, gravitantes en la sociedad dominicana, de esas que subvencionan económicamente, que a su vez lo hacen, identificadas con dicha legalización del aborto, y como promotoras sutiles también de tal iniciativa, complementado los propósitos con las agendas que vienen impulsando los homosexuales todos; y, que como es obvio entender,  es algo que iría  en contra de la expansión correspondiente a la especie humana.

Como es de sobrado conocimiento, la interrupción de un embarazo, es una decisión femenina-médico asistencial, conocida como aborto. Puede ser el resultado de una causa, cuyo origen, vale reiterar, podría estar en lo cursado

 de la corriente de vida femenina actual, o provenir de otras anteriores, por actos indebidos a la sazón, que acarrearon entonces situaciones kármicas, y que quedaron sujetas a conquistas posteriores, formando esas, parte de los componentes del llamado karma maduro.

Es ese que van acumulando las entidades espirituales encarnadas, convencionalmente conocidas como los hombres (general). y cuya carga se distribuye equitativamente entre los ciclos de manifestación y evolución necesarios, a llevarse a efecto en el plano de la materia densa, la Tierra, según exponen connotados esoteristas.

En consecuencia, ese asunto de la permisividad legal de la referida práctica, en contra de la Madre Naturaleza misma, como es obvio, se torna bastante intrincado, aunque sea partiendo de los motivos actuales que se esgrimen hoy, tres causales; y, debido a que se estaría truncando el inicio real reconocido por algunos científicos, no convencionales completamente, de la existencia vital, desde el preciso momento de la concepción ovulo femenino-espermatozoide masculino.

Aquellas razones que se aluden, pueden ser valederas o  no, en el presente sabido, y en lo concerniente a la corriente de vida en curso.  Ahora, también es posible haya otras desconocidas, que provengan de causales originadas durante vidas anteriores, en tiempos  remotos atrás, existencias físicas pasadas, cayendo la cuestión entonces ya, en el ámbito insondable de lo evolutivo espiritual esotérico propiamente, y el prediseño relativo de cada corriente de vida humana nueva, donde están consignados todos los sucesos a acaecer, y sus respectivas circunstancias; en los que, de seguro se incluyen formas de embarazos, y las circunstancias apropiadas para que se produzcan, por lo que no son accidentales, sino sucesos a acaecer programados. Claro, este es un campo donde la mente de los mortales tiene connotadas limitaciones.

De estar incluido el evento de preñez impropio en el prediseño de la corriente de vida de que se trate, bajo situaciones indebidas; o, los daños físicos de la criatura en gestación advertidos, por efectos kármicos derivados, ¡eso va porque va!, sino ahora después. ¡La aplicación de la Ley de Causa y Efecto es inexorable! según los que saben Se podrá liberar de la punición transitoriamente la fémina objeto por el momento, pero no para siempre.

En el marco del sendero de lo espiritual esotérico a recorrer, no hay atajo de liberación simple. Tanto las malas acciones, como los pensamientos impuros, siempre acarrearán los castigos correspondientes; y, los embarazos anormales, por la razón que fuere, pueden ser parte de ellos.

Las actitudes que provocan después los embarazos indeseados, y que por supuesto inducen luego hacia  la decisión de abortar criaturas, son por ejemplo, la negación a embarazarse en determinados momentos; o, el segar alguna vez la gestación, después que ya ha comenzado a producirse a lo interno de la fémina; el abortar, sin tomar en consideración que se estaba cerrando el paso así, a una entidad espiritual cualquiera, que estuvo tratado encarnarse, en procura de evolucionar en el planeta Tierra, a través del medio correspondiente, la mujer; y, que eligió a esos padres previo a venir al plano físico, como su entorno circundante, por las circunstancia favorables que le ofrecían, lo cual acarrea la punición debida.

Esa cuestión del aborto, y las causales para justificar, hay que “cranearla” muy bien. No es un asunto para entretener a la gente, o desviar la atención, respecto de otras temáticas sociales no afrontadas, y mucho menos resueltas por los Estados. Eso, amén de que tiene que ser abordada, tanto en el orden propiamente humano, como en el esotérico espiritual. Es bastante intrincada en ese contexto último.

 Autor: Rolando Fernández

 

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