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RAFAEL RODRÍGUEZ COLÓN (FELLO)


MÉDICOS DE MAO

Mientras transcurría el primer decenio del Siglo XX, una mañana esplendorosa y otoñal del día 14 de octubre de 1906, pintada con el oro del sol tímido que engalanaba la alborada maeña, nació el primogénito de don Dimas de Js. Rodríguez y doña Mercedes Colón Bonilla, el niño Rafael Rodríguez Colón.

Luego pasan los años y llegan otros hermanos: Darío, Anadigna, Noelia, Carmina, Celeste, Andrés Rafael, Rafael Emilio y Dimas de Jesús.

Su padre fue tesorero del Honorable Ayuntamiento.

Se matriculó en la Escuela Graduada Mixta, donde hizo sus estudios primarios bajo la dirección de José Ramón García (Monchi), Juan de Js. Reyes, Mercedes Núñez, etc., quienes eran los grandes maestros de esos años en Mao.

Estudió música bajo la dirección del maestro Rafael Emilio Arté; ejecutaba el clarinete e instrumentos de percusión de la Banda Municipal de Música.

Fue el primer maeño que tocó en la Orquesta Sinfónica Nacional, cuando esta era dirigida por el virtuoso maestro don Enrique Casals Chapí. Además tocó con el grupo musical que dirigía el maestro José de Js. Ravelo de la Fuente, que era un octeto.

Siendo muy joven participó junto a la Banda de Música de Mao, en el solemne acto patriótico en que se arriaba la bandera de los EE.UU., para izar la nuestra, cuando se produjo la desocupación militar norteamericana en el 1924.

Tocando en la Banda de Música del Distrito Nacional fue como pudo mantener sus estudios universitarios de medicina, pues tuvo que renunciar a la milicia para poder estudiar. Se graduó de Doctor en Medicina en el año 1942 (segundo médico nativo de Mao), y en el 1943 inicia su pasantía en el Hospital de Gaspar Hernández; ya en el 1945 regresa a su ciudad natal a ejercer el oficio de Hipócrates.

Fue fundador y propietario de la primera clínica privada de Mao, la cual a instancia de don Luis Madera bautizó con el nombre de Gerardo Ellis Cambiaso, el médico santiagués que jugó un papel estelar cuando los sucesos de la Barranquita.

El Doctor Rodríguez es talentoso, de imaginación ágil y profunda sensibilidad humana. Llenó una época de la medicina en Mao.

El 11 de octubre de 1950 contrajo matrimonio con una de las jóvenes más populares de Mao en esos años, la Srta. Francisca Antonia Arté (Panchita), quien más tarde sería Gobernadora Provincial.

Procrearon a Thamara, Tabaré, Huáscar y Waleska; la primera sigue los pasos de su madre, los varones a su padre, siendo galenos de prestigio y administran el Centro Médico que fundó su padre, con eficiencia y honradez; la última es odontóloga de esta plaza.

El Dr. Rodríguez Colón tiene otros hijos meritorios. Son ellos: Joselyn, Bernardita, Lic. Fernando, la Dra. Belkys Rodríguez, Tania R. Simé (fallecida), M. Elizabeth Rodríguez, Rafael (Fellito) y José Rafael Rodríguez Medina.

Ha ocupado diversos cargos importantes, tanto en lo profesional como en lo social y político; entre ellos: presidente de la Asociación Médica del Norte; director del Hospital Luis L. Bogaert; presidente del Club Quisqueya; fundador y presidente del Club Rotario de Mao; presidente varias veces del Honorable Ayuntamiento de Mao; diputado al Congreso Nacional; senador por la provincia Valverde, desde 1970 al 1974; Médico Legista de la provincia, cargo que aún ocupa.

Es un ferviente admirador del deporte del pico y las espuelas. Dice que le gustan los gallos y las “gallinas”. Hoy, con varios años pasados no en balde por su calendario, diría, como dijo Neruda, “Confieso que he vivido”.

Recibió un homenaje, más que merecido, del Ayuntamiento Municipal, el día 25 de noviembre de 1991, este ínclito ciudadano “Hombre del Siglo”, que ama el trabajo, que ejerció sin mácula, que cruzó por terrenos agrestes y abruptos, pero que jamás evadió responsabilidades, pues se ciñó el ropaje de los gladiadores.

La semblanza que precede fue copiada textualmente del libro Mao y su gente, 1997, (pp. 146-148), del Dr. Héctor Brea Tió. Santo Domingo, D.N., República Dominicana: Editora Lozano, C. por A.



ENTREVISTA A THAMARA RODRÍGUEZ ARTÉ, HIJA DE DON FELLO RODRÍGUEZ Y DOÑA PANCHA ARTÉ

Dña. Thamara, su padre fue un médico destacado que hizo un esfuerzo consciente y constante para engrandecer su pueblo, Mao, como lo indica su foja de servicios, ¿qué recuerda de él?

Fue un padre muy recto, pero excepcional. Sus hijos nos sentimos siempre amados y protegidos por él. Recuerdo que era un hombre inteligente, un sicólogo natural, muy observador; tímido, humilde, de poco hablar, por lo que la gente lo veía como distante. Habiendo sido músico en su juventud, y, claro por la influencia de papa Emilio, nos acostumbró a escuchar buena música, los clásicos, música instrumental; le gustaba mucho el bolero… fue mi padre un artista, un hombre sensible, amante de la naturaleza que era capaz de pararse en la carretera a observar una puesta de sol o un lindo amanecer o un paisaje o una flor. Le encantaban los caballos, los cuales montaba con mucha elegancia; fue propietario de varios de ellos.

He leído en su biografía, que antes de estudiar medicina, su padre estuvo en la milicia, ¿qué sabe de eso?

No sé mucho de ese período pues me antecede [risas]. Lo que sí sé es que su paso por la milicia fue breve; creo que menos de tres años porque según decía, él no nació para recibir órdenes y ser mandado. [más risas]

De seguro ha oído comentarios sobre la vida profesional de su padre, ¿podría compartir algunos?

Según he oído, diagnosticaba muy bien las enfermedades; su tacto era muy certero y su intuición era única. Cuando enviaba un paciente a Santiago, no refutaban sus recomendaciones pues sus diagnósticos no fallaban. También oí decir de muchos de sus colegas que era una “cuchilla de primera”, refiriéndose a que era buen cirujano.

Habiendo nacido en 1906, su padre fue testigo de muchos cambios en el mundo, ¿qué opinaba del progreso?

Abrazaba el progreso y las amenidades que este traía… siempre hablaba del milagro de la radio, de la TV, de la luz eléctrica. Sentía que había vivido el gran avance del mundo y lo disfrutó plenamente. Una de las cosas que añoraba era llegar al año 2000, para ser un hombre de dos siglos, como decía, pero el Señor no lo quiso así.

¿Qué le traía mayor satisfacción a su padre?

Su profesión de médico era su gran pasión y no escatimaba esfuerzos para ser siempre competente en su campo. Fue muy correcto en su trayectoria de médico; nunca admitió ni apoyó el aborto, y para él era una afrenta que alguien se lo propusiera. Quiso mucho a su pueblo y su gran sueño fue que todos los médicos maeños trabajaran juntos. En su paso por el Senado fue incorruptible. Una vez me habló de una ley que propusieron para vender sangre a otros países a la que él se opuso rotundamente, y alguien le dijo públicamente: “Fello ¡no vez que está lloviendo verde!”, en relación a los dólares que se podría embolsillar, pero él no cambió de parecer. Mi padre era totalmente desprendido y su medicina era social sin querer ganar dinero y vivió humildemente. Creo que eso unió mucho a nuestro hermano (Norman Ferreira) y a él, con quien se sentía totalmente identificado y a quien le tenía gran confianza.

¿Recuerda algún revés de su padre; algún momento de pesar en el hogar?

Papi quiso ser agricultor, pero sin mucha suerte. Fue antitrujillista porque el dictador le asesinó un hermano, y éramos perseguidos; en nuestro patio siempre había hombres. Como podrá entender, eso era un poco intimidante. Otro trago un poco amargo es que siendo senador tuvimos al perder la clínica porque se cayó en su ausencia.

¿Podría decirme más sobre el antitrujillismo de su padre?

A papi le mataron un hermano de padre, Gerardo Rodríguez, el padre de Dña. Argentina de Ferreira, y siempre fue tildado de antitruillista; una vez él tenía un caballo y Trujillo, o los que lo adulaban, quería que se lo vendiera y él le dijo que no y se lo mataron esa noche; papi quería salir y mami le dijo “es para que tú salgas y matarte a ti..." fueron días angustiosos.

¿Cuándo y de qué murió su padre?

Papi fue un hombre sano, de buena salud, que no sufrió de nada hasta pasar los 90, cuando le comenzó a faltar oxigenación en el cerebro. En la mañana del 28 de diciembre de 1999, su hermano (nuestro hermano, Norman) lo fue a visitar y lo encontró con problemas de respiración y lo llevó a la clínica y a sus 93 años fue diagnosticado con un infarto; se debatió y el 31 de diciembre, faltando minutos para las dos de la tarde, falleció; apenas unas horas antes de que llegara el 2000, un año muy esperado por él. Pero así son los designios del Señor y no podemos sino estar conformes y agradecidos de que nos lo diera por tanto tiempo. Donde estés padre, recibe mi amor eterno.

¿Existe alguna calle o monumento honrando la memoria de su padre?

No; lo único que lleva su nombre es la clínica que fundó y que todavía sigue en pie. Lo que sí recuerdo es que recibió del Honorable Ayuntamiento la máxima distinción en el centenario en que fueron homenajeados cuatro maeños superdistinguidos: Peña Gómez, Antonia Magdalena Arté (Dña. Tontón), Papariro, que limpiaba las calles de Mao, y mi papá, lo cual la familia agradeció y agradece en todo lo que vale.

Gracias Dña. Thamara por acceder a contestar nuestras preguntas.

Gracias a usted, don Isaías, por esa preocupación constante de que se conozca la historia de nuestro pueblo de Mao. Bendiciones a usted y familia.Fuente: [ + ]
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