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Miedo, especulación, y atracos


Son las tres “flores de primavera” que ahora adornan a Dominicana, con un ambiente favorable para “lucir, y aromatizar”; que bien propicio se reporta, y que es proporcionado por la pandemia del coronavirus en curso, que desde hace ya algunos días viene arropando el país.
Sobre el fatal evento de insalubridad presente en la nación, muchas personas, entre las que se incluyen, politólogos, médicos, economistas, y hasta simple ciudadanos pensantes, son de opinión que, no se ha venido produciendo desde el Superior Gobierno, un manejo totalmente oportuno, correcto, y suficiente, a su entender, que debió haber comenzado tan pronto se inició el flujo noticioso relativo desde el exterior, donde ya el mal venía causando estragos. ¡Aquí se tomaron las cosas con cierta calma!
Que, evidentemente, eso ha traído como consecuencia, que la problemática de salud se ya haya tornado casi incontrolable; inmanejable podría decirse, sin temor a mucha duda; con cuerpo de expansión suficiente, frente a las medidas consideradas preventivas y compensatorias vigentes, que, por tomarse de forma tardía, y hasta poco pensadas, amén del ingrediente politiquero que incluyen, como es notorio, no han podido dar en los blancos propuestos.
Es la razón por la cual, según ellos, el efecto demostración inherente a las decisiones que se toman en determinados momentos, del que hablan los economistas clásicos, no se observa aquí, en términos de: salubridad aspirada, sosiego financiero, y seguridad ciudadana, que serían los objetivos esperados en este caso. Por igual, un estado emocional aceptable de la gente en esta nación. Todos lucen propósitos casi fallidos hasta el momento.
Es evidente que, esas tres “flores de primavera” que intitulan, capitaneadas por el miedo, acompañado de rumores, y las improvisaciones locales de estilo, están perfumando todo el ambiente nacional; y, que sus “aromas” calan sobremanera en la población, entre la que cunde un pánico indescriptible.
Como consecuencia de esos, temor, y demás, se abarrotan todos los lugares en que se expenden productos diversos – comestibles de cualquier tipo, y hasta medicamentos, farmacias -. ¡Lo que sea, es aprovechado a la clara, para sacar ventajas! Sí, en busca de buenas ganancias, por parte de los proveedores.
Y, como es lógico suponer, los comerciantes envueltos, vale reiterar, con excepciones muy mínimas, especulan a todo dar, sin importarles que sea con artículos de primera necesidad, medicinas, o útiles asistenciales imprescindibles hoy, como son los casos de guantes, las mismas mascarillas, sustancias desinfectantes, y hasta el alcohol, en usos marcados actualmente, por la crisis sanitaria que cursa, observándose las recomendaciones facultativas de lugar.
La otra razón que preocupa a la ciudadanía, como parte del abanico de afectación generalizada es, evitar el riesgo probable de convertirse alguien en víctima de los atracos callejeros, que llevan a cabo nuestros antisociales de siempre, que no pierden tiempo para merodear, buscándose lo suyo.
Y, qué en adición, los mismos están haciendo aprovecho en esta ocasión de las emergencias inducidas, más que todo, y las facilidades para los actos delincuenciales que les ofrece la soledad callejera que se verifica, como producto de la cuarentena oficial dispuesta.
Es evidente que, la sociedad en general está atemorizada, como en procura de cuidarse; y, no solamente, con respecto a la preocupación de  infectarse la gente con el virus letal presente, tal viene ocurriendo con un alto grado de cuidado, según los informes de las autoridades oficiales de país; sino, de  tampoco ser, además, víctima de extorsión por parte de cuántos negociantes inescrupulosos, a nivel de colmados, supermercados, y farmacias aquí se tienen, al acecho de oportunidades siempre, para lograr pingues ganancias.
También, por existir el temor de ser atracadas las personas, cuando se ven obligadas a transitar por calles y avenidas de la República, caminando a pie, o a bordo de algún vehículo del transporte ´público, por igual una cruda y reprochable realidad fehaciente. Los desaprensivos se están aprovechando en ambas direcciones.
Indiscutiblemente, el perfume dominante en todo este escenario actual dominicano, a raíz del coronavirus, ¡es el miedo!, considerado por los entendidos, en cada caso, como el virus de mayor propagación social ante cualquier circunstancia que se presente.
Y, más aun, cuando el factor desinformación está presente, acompañado de rumores, bien fundados, o no, que hacen blanco perfecto en las mentes de los seres humanos, e inducen hacia la toma de súbitas decisiones, como a la ejecución de acciones impensadas, no cabe duda; que luego, pueden pesar a las personas, por ser productos de actitudes adoptadas bajo un estado de ánimo temeroso.
Finalmente, procede decir que, como deplorable se reporta el hecho de que, aquellos que osan estar promoviendo el miedo en Dominicana, en el marco de una crisis social de salud tan delicada, y con propósitos nada más de su conocimiento, reparándose muy poco en los efectos dañosos derivados, que hasta a ellos mismos podrían alcanzar, ¡se están jugando con candela!
Además, es algo que, conjuntamente con la lección punitiva factible a esos promotores, puede dar al traste con diversos aspectos institucionales republicanos de significativa importancia aquí.
¡Ténganse cuidado!  ¡“Ojo al Cristo” !, como dicen los buenos previsores, juiciosos. por supuesto, para que después no se estén lamentando.

Autor: Rolando Fernández


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