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¡Váyanse detrás de las reales causas!


Los crímenes que se han venido verificando en Dominicana durante los últimos meses, contra niñas, adolescentes, y mujeres en general, tienen que mover a preocupación a muchas autoridades aquí, dada la recurrencia con que se registran; como, los salvajismos sanguinarios que se observan, con premeditación obvia en algunos casos. ¿Qué diablo es lo que está pasando? ¿Por qué?
A cualquiera se le ponen los pelos de punta cuando a diario es hojeada la prensa del país, y se encuentra con la reseña de otro caso de la especie; en ocasiones tratándose de niñas con muy poca edad, que han sido violadas sexualmente y asesinadas sin rubor alguno.
Evidentemente, la temática invita a que se procure conocer las causales verdaderas que subyacen en esa situación homicida, y que las instituciones competentes nacionales se dejen de estar andando con “paños tibios”; con demagogias sobradas, hablándose de machismo, y violencia de género, entre otras excusas baladíes, para justificar sus procederes mal dirigidos. ¡Qué intenten “agarrar el toro por los cuernos”, y se actúe en consecuencia!
Es obvio que, desde las instancias estatales es mucho lo que se puede hacer para combatir tan deleznable práctica social. Pero, es en términos de prevención segura; como, de inducir a la población a concienciarse; a rescatar los valores de otrora puestos en el olvido, tirados por la borda completamente, en franca adhesión indiscutible a la penetración cultural en curso; y, a los paradigmas impropios importados, que promueven los sectores hegemónicos de poder regentes aquí.
Claro, procede en adición aplicar cuántas medidas judiciales se consideren pertinentes. Ahora, solo esas como complemento, pues con llevar a las cárceles del país a los criminales y violadores empedernidos, aunque les impongan 30 años de prisión continua, después de concretizados los hechos, la situación no se va a corregir.
Aplica en ese asunto, lo mismo que en el caso del refrán aquel que reza: “muerto el perro, se acabó la rabia”. Se mata al animal, y aun así el mal prosigue. En torno a lo que nos ocupa, presos los actores, los feminicidios sin miramientos seguirán, ya que las causas no se eliminan con prisiones dispuestas.
Los que se tienen que matar, son los motivos envueltos; luego de determinarse los porqués se originan las tragedias. De lo contrario, se seguirá con las mismas chácharas entretenedoras; el flagelo seguirá in crescendo, y las reseñas periodísticas se verán cada vez más en las páginas de los periódicos.
Se tiene, necesariamente, que hurgar en la esencia de la familia, como fragua de los valores morales trascendentes hacia la sociedad en general; y, en el rol de las escuelas y colegios, como un segundo hogar. ¡Y, recomendar los correctivos necesarios!
Los profesionales de la conducta humana tienen también una ardua misión que cumplir, como aporte a la solución de tan letal problemática. Entre otras cosas, trabajar con las adicciones a las sustancias prohibidas (drogas), en primer plano.
En segundo, auxiliarse de la técnica clínica de la regresión, en algunos casos, refiriéndose al alma encarnada de que se trate; que, en el ámbito de la psicología profesional se le denomina como “hipnosis clínica”, aceptada dentro de la clase, a los fines de asociar comportamientos presentes con circunstancias de la vida anterior. ¿Cuál puede ser el grado de incidencia, y cómo enfrentarlo?
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Además, las iglesias, en sus labores de orientación espiritual a la gente, contribuirían a resolver en gran parte la situación, si procuraran alejarle de los ritos satánicos, y los servicios alusivos, de innegable adhesión en el marco de esta sociedad, que también pueden inducir a actitudes criminales a ciertos “adeptos”, o fanatizados.  Por igual, a comprometidos, a cambio de ayudas recibidas de seres pertenecientes a la llamada oscuridad.
Después de lo expresado, y como se advierte con facilidad, ese “traje” tiene suficientes telas por donde cortar, debido a lo cual, no se puede limitar el aparente combate a simples “palabrerios” de momento, para apaciguar las aguas, cuando estas se agiten, producto de los nuevos hechos sangrientos de la especie que acontezcan.
Ir en busca de las causas reales de esos crímenes, algunos con violaciones sexuales conexas, ¡sí que resulta lo más atinado, y procedente!

Autor: Rolando Fernández
Fuente: [ + ]
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